Tercero
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viernes 27 febrero 2026

El destape más verde… y menos morenista

Autor: Enrique Sánchez

Lo llamaron “asamblea informativa”, pero fue un destape en toda regla. El diputado local Cuauhtli Badillo decidió adelantar los tiempos y mostrar músculo en el Rancho del Charro. Lo hizo con la vieja receta: camiones, tortas, refrescos y una movilización que superó el millar de asistentes, principalmente provenientes de San Luis Potosí y hasta de Soledad de Graciano Sánchez.

Hasta ahí, nada que no se haya visto antes en la política mexicana.

El problema fue la forma.

El evento comenzó con más de dos horas de retraso. Hubo desorganización evidente. Operadores gritándose entre sí por el incumplimiento en el acarreo. Asistentes desesperados. Reporteros que optaron por retirarse. Si la intención era proyectar fortaleza, la imagen terminó exhibiendo improvisación.

Pero el verdadero mensaje no estuvo en el templete, sino en el color.

Porque el “más verde” no es solo una metáfora. En los pasillos políticos nadie ignora que el impulso del diputado no proviene exclusivamente de Morena, sino del respaldo que se le atribuye desde el gobierno estatal encabezado por Ricardo Gallardo Cardona, identificado abiertamente con el Partido Verde.

Y ahí es donde la ecuación se vuelve incómoda.

Morena, partido que ha construido su narrativa sobre la diferencia frente a las viejas prácticas y las alianzas pragmáticas de poder, observa cómo uno de sus perfiles locales se posiciona con una estructura que muchos consideran más cercana al Verde que al obradorismo tradicional. El destape, más que interno, parece híbrido.

En un momento en que el partido debería estar cuidando cohesión y congruencia, el acto dejó más preguntas que certezas:
¿Es un proyecto genuinamente morenista o una extensión de la influencia verde en la vida interna del partido?
¿Se trata de una candidatura propia o de una apuesta estratégica del grupo gobernante?

La carrera interna comenzó. Pero si este fue el primer mensaje, no fue precisamente de autonomía ni de identidad partidista.

Fue, más bien, una señal de que el verde empieza a teñir de manera cada vez más visible el tablero guinda.

Y eso, en política, nunca es un detalle menor.