Tercero
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viernes 27 febrero 2026

El destape que cambió la dinámica en Morena.

Autor: Enrique Sánchez

Hasta hace unos días, la vida interna de Morena en San Luis Potosí transcurría sin un hecho que colocara su agenda en el centro de la conversación pública. Hacía falta un movimiento que activara el tablero. Ese movimiento llegó.

La salida del diputado local Emilio Rosas, quien levantó la mano para buscar la candidatura de Morena a la presidencia municipal de la capital, no solo marcó su posicionamiento personal; también obligó a los demás aspirantes a salir de la zona de confort. Con cautela y dentro de los márgenes de la ley electoral, los liderazgos comienzan a mostrarse.

El mensaje fue claro desde el evento del pasado 14 de febrero. Arropado por figuras nacionales del partido y militantes de base de la capital, Emilio Rosas no solo habló de aspiraciones: fijó una línea política. En Morena, las candidaturas se decidirán en el partido. No en otros espacios de poder.

A partir de entonces, el movimiento se aceleró. Reuniones en Matehuala y, posteriormente, en Huehuetlán muestran a la dirigencia estatal, encabezada por Rita Ozalia Rodríguez, retomando el control institucional del proceso y ordenando las aspiraciones legítimas de la militancia.

En ese mismo sentido se inscribe la declaración de la diputada Nancy García Martínez, que refuerza la narrativa que comienza a consolidarse: la ruta para cualquier aspirante pasa por la dirigencia estatal.

En este contexto, Emilio Rosas aparece como un actor que entiende el momento político. Su cercanía y coordinación con la líder estatal no solo reflejan afinidad, sino una lectura estratégica: en Morena, hoy más que nunca, la unidad y el orden interno son la principal moneda de cambio.