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lunes 01 junio 2026

MORENA BAJO SOSPECHA INTERNACIONAL: WASHINGTON APRIETA Y SHEINBAUM FINGE NORMALIDAD.

Editorial
Autor: Enrique Sánchez

La tormenta que se cierne sobre Morena ya no proviene de la oposición mexicana, sino directamente de Estados Unidos. Y eso cambia por completo el tamaño del problema. Mientras el fiscal general interino estadounidense, Todd Blanche, anunciaba que vendrán más acusaciones contra políticos mexicanos derivadas de las negociaciones con narcotraficantes detenidos, en Palacio Nacional la presidenta Claudia Sheinbaum se ocupaba de recibir sonriente a los integrantes de BTS. El contraste retrata con brutal precisión el momento político del país: afuera estalla un escándalo de dimensiones internacionales y adentro el gobierno actúa como si estuviera en un festival de entretenimiento.

 

Washington ya dejó de lanzar insinuaciones diplomáticas. Ahora habla con claridad. Las autoridades estadounidenses tienen bajo custodia a personajes clave del narcotráfico mexicano: Ovidio Guzmán López, Joaquín Guzmán López, Ismael Zambada García y otros operadores criminales que conocen perfectamente cómo se construyó la relación entre el poder político y los cárteles en México. Cuando Todd Blanche advierte que “vendrán más acusaciones contra políticos mexicanos”, no está especulando: está anunciando que las declaraciones de los narcos empiezan a señalar hacia arriba, hacia las oficinas gubernamentales, las campañas electorales y las estructuras de protección política.

 

El problema para Morena es que durante años construyó un discurso de superioridad moral mientras el país se incendiaba bajo el control territorial del crimen organizado. Se llenaron la boca hablando de transformación, pero terminaron entregando regiones completas a los grupos criminales mediante la cobarde política de “abrazos, no balazos”. El resultado está a la vista: un México infiltrado, gobernadores señalados, alcaldes sometidos, elecciones contaminadas y un partido oficial convertido en refugio político de personajes permanentemente bajo sospecha.

 

Y mientras desde Estados Unidos se habla ya de futuras acusaciones, aquí el oficialismo sigue atrapado en su maquinaria propagandística, fingiendo normalidad, atacando periodistas y llamando “golpismo” a cualquier crítica. Pero la realidad es mucho más dura que las mañaneras y los discursos de plaza. Si los fiscales estadounidenses comienzan a revelar nombres de funcionarios, legisladores o gobernadores ligados al narcotráfico, el golpe para Morena será devastador. Porque una cosa es controlar el aparato político mexicano y otra muy distinta enfrentar expedientes abiertos en cortes de Estados Unidos, donde los pactos de impunidad no funcionan igual.